Chula 

Cuando encontré a Chula, Julieta y yo cumplíamos casi un año de no habernos visto otra vez. Yo iba con las bolsas de la compra, caminando bajo un sol de abril. Chula estaba corriendo de un lado a otro sobre la banqueta, moviendo muy rápido la cola, con la lengua de fuera oscilándole de un…

Furia

Me volví a ir de viaje pero esta vez no me preguntaste por qué, ni me hiciste esa mueca de desagrado. Siempre que tomaba un vuelo, me preguntabas: “¿Cuándo tendremos tiempo para estar juntos?”. Te irritaba que viajara. Te irritaba casi todo lo que hacía. Muchas veces me pregunté por qué estabas conmigo. Pero esta vez…

Amelia y María (y un perro en círculos tratando de morderse la cola)

NOTA DEL EDITOR: Este cuento fue publicado originalmente en el blog de Malabar Editorial. Estoy profundamente agradecida, si quieren leer el original, den clic aquí. El diseño y la ilustración son imperdibles.  No sabía por qué, pero cada vez que él pensaba en agua, lo hacía también en ahogamiento. Cada vez que pensaba en fuego,…

No quiero saber de qué hablamos cuando hablamos de amor, Julieta

Llegué al bar pasadas las diez, preocupada por haber llegado un poco tarde. Ninguno de los invitados me había escrito para nada durante todo el día, así que supuse que acudirían a la cita conforme la convocatoria por correo electrónico. Me senté en un banco de la barra y pedí un vaso de agua, esperando…

Ese bálsamo que me hacía falta

Cuando lo conocí yo tenía 38 años y él 18. Ambos somos del 10 de enero y Capricornio. Yo me llamo Mariel y él se llama Daniel: una rima involuntaria en los nombres. Veinte años exactos. Una no escoge las coincidencias. Veinte años fueron los que vivió mi perrita chihuahua Cuca antes de que se quedara ciega…

Mi añoranza eres tú

    El reloj del parabús situado en la calle Bretón de los Herreros, en el barrio de Chamberí, marcaba las 7:17 de la madrugada. El muchacho, envuelto en un letargo producido por el estupor de una noche de copas, esperaba sentado, mirando desesperadamente el reloj. Faltaban sólo trece minutos. Trece minutos se atravesaban entre…

La estrategia del “apretón” que desencadenó en amor

    A algunas las convencen con flores, a otras, con canciones. A mí me convencieron con “It could be sweet” de Portishead de fondo, cinco cervezas y con el tacto de un bulto escondido debajo de un cierre de pantalón. Podría no estar orgullosa del método de convencimiento, pero a mi favor tengo que…

De tatuajes, corazones rotos y bolsillos vacíos

  Ese día me levanté cerca de las 12 del día, todavía con el ron de las siete cubas y del six de cervezas que me había tomado la noche anterior corriéndome por las venas. Creo que escuché “Prayer in C” de Robin Schulz cerca de un centenar de veces la madrugada anterior. Esa madrugada…

El amor, mi padre y las ganas de ir al baño

        Mi padre a la hora de dar consejos no tenía límites.   Uno de los recuerdos de mi adolescencia que más se me presenta nítido a la hora de evocar los días en los que él se hacía cargo de nosotros, es cuando nos sorprendió a mí y a mi hermano…

Pásale, que el camino a mi habitación ya te lo sabes

    Quién lo iba a pensar. Todo empezó a ir mal por unas ganas irrefrenables de ir al baño. Una meada impostergable, un desahogo de vejiga fue lo que nos llevó a terminar así.   Ese día hice una fiesta a la que invité a uno de los hombres con los que estaba saliendo….

Un chico del montón con el que pensé que era amor

  He tenido tres hombres de los que me he enganchado apenas con verlos por primera vez. Si muriera ahora, seguramente serían esas imágenes las que pasarían por mi mente durante los últimos segundos de vida porque de esos encuentros, nunca me voy a olvidar. Él es uno de los tres. Le conocí a través…

¿Y este cabrón quién es?

        Entró a la habitación y lo primero que encontró fue la foto de su mujer al lado de otro hombre. La foto yacía sobre la cama, con la mitad salida de una bolsa de plástico en la que había también otro bonche de documentos. Como si le hubiese caído un escupitajo…

Ni le muevas que soy bien puta

    Jalil era un chico con ojitos achispados y con un corazón enorme. Tenía (o tiene, que si bien supe por coincidencia el otro día, por supuesto sigue vivito y coleando y hasta ya publicó un libro) vello por todo el cuerpo y una barba que me hacía vibrar. Además de una sonrisa profunda….

Del olvido al ya me acordé y qué vergüenza

      No cabe duda de que hay cosas de las cuales es mejor no acordarse.    Esta historia se remonta a muchos, muchos años atrás. Cuando sucedió yo tenía 20 años y un corazón hecho pedazos por uno de los hombres que más he querido desde la profundidad de mis entrañas.    Nos…

Cómo te voy a olvidar

      Mis amigos, egresados casi todos de escuelas privadas, se frotaban las manos pidiéndome que les contara mi nueva aventura de la semana. El cliché con el que crecimos los clasemedieros mexicanos que se gestó con la película dosmilera de Fernando Sariñana, Amar te duele, en el que Ulises y Renata paseaban por…

Hasta que las heridas sanen

      Era una noche de abril cuando no te volví a ver. Ese día la pasé con los que entonces eran mi círculo más cercano, lamentándome de que fueras un cobarde, bebiendo no pocas cervezas, escuchando historias similares que más que causarme dolor me causaban la certeza de que siempre hay alguien peor…

Gael García después de una noche de copas

  “Fue una noche de copas, una noche loca, besé otros labios, olvidé tu boca, manché tu imagen, me perdí yo sola, y esa es la historia” María Conchita Alonso Ni los millennials ni mucho menos los centennials recordarán la canción porque para cuando la cubana (luego nacionalizada estadounidense) cantaba  “Una noche de copas” con un sentimiento tal para…